El Librero de Gutenberg

Ser buena persona no significa que haya que dejarnos pisotear por los demás.

Publicada en Gutenberg el 30 de julio.

Dices que sí antes de mirar el calendario.

Luego mueves una cita, duermes menos y llegas tarde a lo tuyo. La otra persona agradece el favor. Tú sonríes y pasas el resto del día molesto con ella por una respuesta que diste tú.

A veces llamamos bondad a evitar la incomodidad de decir no. Queremos ser la persona que siempre ayuda, incluso cuando la ayuda se convierte en una deuda contra nosotros mismos. El resentimiento aparece como la factura.

Un límite no borra la generosidad. La vuelve sostenible. Puedes ayudar el jueves, prestar una cantidad que no te ponga en riesgo o escuchar durante media hora. La precisión suele ser más honesta que un sí entero dado con miedo.

Ser bueno no te obliga a estar siempre disponible. También incluye tratar con respeto a la persona que tendrá que vivir con todas tus promesas: tú.

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