El Librero de Gutenberg

No dejemos que pase la vida sin haberla disfrutado

Tienes diecisiete días de vacaciones acumulados y sigues esperando una semana menos complicada.

Siempre hay un cierre, una persona nueva o una cuenta que conviene pagar antes. Cada año vendes algunos días y prometes usar los siguientes. Mientras tanto, tu esposa deja de mencionar el viaje corto que ambos podían hacer.

Disfrutar la vida no significa abandonar responsabilidades ni viajar constantemente. También puede ser una tarde libre, una comida larga o un día sin convertir el descanso en premio por haber terminado una lista que vuelve a crecer.

Hay personas que no pueden elegir vacaciones y conviene no convertir el descanso en otro mandato privilegiado. Quien sí tiene margen necesita reconocerlo antes de que la prudencia se vuelva una costumbre que siempre aplaza vivir.

Pides un jueves y un viernes del próximo mes. No es el gran viaje imaginado. Reservan una habitación a dos horas. La semana complicada seguirá allí el lunes. Por una vez, no recibirá también el fin de semana.

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