Hoy merece ser vivido, no recordado ni temido
En el aniversario de la inundación revisas el pronóstico cada veinte minutos.
El cielo está despejado.
Tu cuerpo, sin embargo, recuerda el agua entrando de madrugada, los muebles mojados y las fotografías extendidas por toda la casa.
Ya limpiaste las coladeras. Los documentos están arriba. Tienes el teléfono de la vecina y sabes qué hacer si suena una alerta.
Lo demás es tu dedo actualizando una aplicación que sigue diciendo 0% de lluvia.
No tienes que olvidar lo que pasó. Tampoco fingir que una nube es solo una cosita esponjosa y simpática.
Pero después de prepararte, puedes permitir que este día tenga algo propio.
Cierras la aplicación y haces sopa con la vecina que te ayudó aquella noche.
Si llega una alerta, sonará.
Mientras tanto cortan verduras junto a una ventana seca.
Por fin, el aniversario contiene una escena que no le pertenece al agua.