El Librero de Gutenberg

A veces subestimamos a grandes personas solo porque no son "normales"

En la colecta apartan a una voluntaria del inventario porque responde con tarjetas de colores y tarda en mirar a quien le habla.

Le dejan doblar bolsas mientras otros clasifican medicamentos y ropa. Nadie le pregunta qué sabe hacer. Una coordinadora nota que las tarjetas tienen códigos y descubre que la voluntaria organizó durante años el almacén de una papelería.

La palabra 'normal' suele esconder lo que nos resulta conocido. Hasta entre comillas puede convertir una costumbre de la mayoría en medida de inteligencia, confiabilidad o valor. Cuando una persona se comunica o trabaja de otra manera, nuestra incomodidad llena demasiado rápido los espacios que todavía no investigamos.

Respetar no consiste en declarar que todos pueden hacer cualquier tarea. Consiste en evaluar la capacidad relacionada con el trabajo, explicar el objetivo y preguntar qué condiciones ayudan. Algunas funciones tienen requisitos firmes. Esos requisitos deben probarse con hechos y no con una impresión general sobre la persona.

La voluntaria propone un código para separar tallas, estado y destino. En una hora detecta dos cajas duplicadas. La colecta no descubre una persona extraordinaria escondida para dar una lección. Descubre que nunca había medido su capacidad. Solo había medido cuánto se parecía a los demás.

Recibe las cartas

Si esta lectura te hizo compañía, puedo mandarte la siguiente.

Sigue por aquí

Dos ideas cercanas a esta conversación.