Porque buscar al culpable es perder tiempo y no resuelve nada
La calefacción del edificio se apaga en la mañana más fría y el chat vecinal busca a quién acusar.
Alguien señala al encargado de mantenimiento. Otra persona culpa a quien tocó la caldera la semana pasada. Mientras aparecen mensajes en mayúsculas, dos departamentos tienen niños pequeños y una vecina mayor no encuentra su calentador portátil.
Buscar una causa es necesario. Buscar un culpable como primera tarea es otra cosa. La causa ayuda a cerrar una válvula, llamar al técnico y evitar que la avería crezca. La culpa prematura consume la atención que el problema todavía necesita.
Eso no significa renunciar a la responsabilidad. Si hubo negligencia, habrá que documentarla, reparar el daño y cambiar el procedimiento. Pero una revisión hecha después de contener la urgencia trabaja con hechos. El juicio lanzado durante el caos suele trabajar con jerarquías, simpatías y sospechas antiguas.
Una vecina pregunta quién tiene calefactores y otra llama al servicio. La caldera vuelve a funcionar al mediodía. El informe muestra una pieza cuyo cambio se había pospuesto en tres presupuestos. Por fin hay una decisión que tomar y ya no hace falta inventar un rostro para el frío.