El Librero de Gutenberg

¿Tienes un conflicto de algún tipo? Recuerda que la mejor solución se da mediante el diálogo.

Dos familias riegan el mismo huerto y ambas creen que la otra deja vacío el depósito.

Durante semanas se envían fotografías del nivel del agua. Cada imagen lleva una hora, una acusación discreta y ninguna pregunta. Las plantas empiezan a secarse mientras el grupo acumula pruebas sobre quién es más irresponsable.

Dialogar no es repetir en voz alta lo que ya escribimos con enojo. Necesita una pregunta que todavía pueda recibir información. Qué días riega cada familia, cuánto tarda la bomba y cuándo empezó a bajar el depósito.

Al reunirse descubren una fuga detrás del cobertizo. También descubren que ambos usaban horarios distintos sin anotarlos. Nadie era inocente de la mala comunicación, pero tampoco existía el vecino egoísta que cada lado había construido.

Reparan la manguera y cuelgan un calendario. El diálogo no mejoró sus personalidades. Hizo algo más modesto: permitió que dos versiones incompletas encontraran el agujero por donde se iba el agua.

Recibe las cartas

Si esta lectura te hizo compañía, puedo mandarte la siguiente.

Sigue por aquí

Dos ideas cercanas a esta conversación.