No escuches a los que solo quieren destruirte. Escucha a quienes te aportan algo para ser mejor
Después de tu primera feria de cerámica recibes dos comentarios.
Una persona dice que las asas se calientan demasiado y manda una fotografía. Otra escribe que todo parece hecho por un niño y que deberías dedicarte a otra cosa.
Las dos frases duelen.
Pero solo una te da un lugar donde poner las manos.
Llenas tres tazas con agua caliente. Esperas. Tocas las asas y confirmas el problema.
El siguiente lote lleva más grosor.
La burla, en cambio, convierte toda tu persona en el defecto. No señala una pieza, una decisión ni algo que puedas comprobar.
La borras.
Ojo: también existe el truco de llamar "destructivo" a todo lo que contradice. Por eso hiciste la prueba con agua, no con orgullo.
Un comentario cambió un asa.
El otro no recibió permiso para cambiar tu oficio.