El Librero de Gutenberg

No escuches a los que solo quieren destruirte. Escucha a quienes te aportan algo para ser mejor

Después de tu primera feria de cerámica recibes dos comentarios opuestos sobre las tazas.

Una persona escribe que las asas se calientan demasiado y adjunta una fotografía. Otra dice que todo parece hecho por un niño y que deberías dedicarte a otra cosa. Ambas frases duelen, pero no contienen la misma cantidad de información.

Escuchar críticas no significa abrir la puerta a cualquier forma de desprecio. Una observación útil puede ser incómoda, incluso brusca, pero apunta a una pieza, un efecto o una decisión que puede revisarse. El ataque total convierte a la persona en el defecto y no ofrece dónde trabajar.

También conviene evitar el truco de llamar destructivo a todo lo que contradice. Puedes probar la temperatura de las asas, pedir una segunda opinión y decidir con evidencia. No necesitas demostrarle nada a quien solo dejó una burla.

Llenas tres tazas con agua caliente y confirmas el problema. Cambias el grosor del siguiente lote. El otro comentario sigue en la pantalla hasta que lo borras. Uno modificó una asa. El otro no recibió permiso para modificar tu oficio.

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