El Librero de Gutenberg

Allá usted con su moda de no comer rico porque engorda, no amar fuerte por si lo dejan y no arriesgarse por si falla. Yo vivo

Te invitan a un viaje de caminata y respondes que no antes de preguntar la dificultad, el precio o la fecha.

Rapidísimo.

Ni el guía contestaba tan rápido.

En los últimos años te has vuelto muy bueno para detectar todo lo que podría salir mal. Una comida puede hacerte subir de peso. Una relación puede terminar. Un viaje puede ser caro, cansado o decepcionante.

Todo cierto.

También bastante conveniente si lo que quieres es no exponerte nunca a una sorpresa.

Mira, vivir no significa aceptar cualquier riesgo ni tratar el cuidado como cobardía. Hay viajes que no puedes pagar, relaciones que no son seguras y comidas que de verdad te hacen daño.

Pero este no automático ocurrió antes de tener datos.

Así que llamas al guía. Preguntas la ruta, el costo y qué pasa si te cansas. Descubres que existe una caminata sencilla de un día.

Eliges esa.

Regresas cansado y con una ampolla en el talón. No descubriste que todo riesgo vale la pena.

Descubriste que podías hacer una pregunta antes de cerrar el plan completo.

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