El Librero de Gutenberg

Cuando no sepas qué hacer, haz algo bueno por alguien, será inspiración y fortaleza

Después de recibir el aviso de despido, abres seis portales de empleo y no terminas una sola solicitud.

Cambias de pestaña. Corriges dos palabras. Vuelves a calcular cuánto durará el ahorro.

Al mediodía llega un mensaje del comedor comunitario. Faltan manos para etiquetar frascos durante una hora.

Habías prometido ir antes de perder el trabajo. Ahora tu problema parece demasiado grande para hacer cualquier otra cosa.

Vas de todos modos.

Etiquetas cuarenta frascos. Cada uno tiene principio, instrucción y final. A la hora te despides y vuelves a casa.

El despido sigue ahí. Nadie te reveló tu propósito secreto entre las etiquetas de durazno.

Pero recuerdas algo que la incertidumbre te había escondido: todavía puedes leer una instrucción, coordinarte con otros y dejar algo terminado.

Cierras cinco portales.

En el sexto completas una solicitud.

Una acción útil no resolvió tu vida. Te devolvió el siguiente paso.

Recibe las cartas

Si esta lectura te hizo compañía, puedo mandarte la siguiente.

Sigue por aquí

Dos ideas cercanas a esta conversación.