No te dediques a acumular cosas materiales, la vida es mucho más que eso
La mudanza cuesta el doble si llevas las cajas que no abriste desde la mudanza anterior.
Adentro hay vajillas repetidas, ropa para ocasiones que nunca llegaron y una colección bastante completa de cables para aparatos que ya no existen.
Los levantas uno por uno.
"Este debe servir para algo".
Claro. En alguna dimensión, probablemente.
No se trata de tirar todo y empezar a presumir que solo posees una silla y una cuchara. Hay cosas que dan comodidad, memoria y belleza.
Pero algunas ya no participan en tu vida. Solo cobran renta.
Así que abres cada caja junto a tres espacios: llevar, donar y reciclar. Conservas la vajilla de tu abuela. Dejas ir seis cables sin nombre y una cafetera que nadie recuerda comprar.
El camión pequeño alcanza.
En la casa nueva queda una pared vacía.
No se ve pobre. Se ve disponible.