Esperemos lo mejor sabiendo que podría pasar cualquier cosa
La graduación será en el jardín.
El pronóstico dice lluvia.
La mitad del comité cree que preparar el gimnasio es "atraer lo negativo". La otra mitad quiere cancelar tres días antes y encerrar a todos bajo luces blancas aunque el sábado termine soleado.
Mientras unos acusan a otros de pesimistas y los otros ya quieren cancelar, nadie ha medido cuántas sillas caben en el gimnasio.
Mira, esperar lo mejor no te obliga a ignorar el pronóstico.
Puedes querer sol y, al mismo tiempo, saber dónde poner a la abuela si empieza a caer granizo.
Miden el gimnasio. Reservan un toldo para la entrada. Fijan las seis de la mañana como hora de decisión.
El sábado sale el sol.
La ceremonia ocurre en el jardín y alguien dice que el plan alterno fue una pérdida de tiempo.
Mmm... no.
Gracias al plan, todos sabían qué hacer si llovía. Cuando salió el sol, simplemente no lo necesitaron.
Prepararte para otro resultado no lo provoca. Solo evita que una sorpresa se convierta en caos.