Aprecia lo que tienes. Y si no es suficiente, trabaja por más
La cocina funciona, pero para abrir el horno tienes que mover primero la mesa.
Has preparado allí cumpleaños, cenas rápidas y la sopa de cada invierno. También estás cansada de cocinar de lado y guardar las ollas en otro cuarto. Querer una cocina distinta no vuelve ingratos los años que esta sostuvo.
Apreciar se confunde a veces con conformarse. Trabajar por más se confunde con despreciar. En realidad podemos reconocer lo que algo nos dio y admitir que ya no alcanza para la vida que intentamos organizar.
La ambición necesita números para no convertirse en ansiedad. Cuánto costaría, qué sacrificio exige y si el cambio resolverá el problema concreto. La gratitud ayuda a esperar sin vivir cada día como una ofensa.
Abres una cuenta de ahorro y vuelves a mover la mesa para hornear. La cocina actual no es un fracaso. La futura tampoco es una traición. Entre ambas hay una cantidad mensual y muchas cenas que todavía merecen servirse calientes.