El Librero de Gutenberg

Todavía no soy ni la mitad de la persona que deseo ser. Aún tengo que trabajar mucho en mí. Soy mi proyecto más importante

Después de interrumpir otra reunión, escribes en tu libreta que necesitas aprender a escuchar.

No eres una persona sin valor por haber hablado encima de alguien. Tampoco basta decir que así eres. Entre condenarte y justificarte existe un proyecto más específico: notar el impulso, esperar dos segundos y preguntar antes de responder.

Considerarse un proyecto no significa vivir en remodelación permanente ni posponer el cariño propio hasta una versión futura. Podemos reconocer dignidad en quien somos y responsabilidad por lo que todavía hacemos mal.

El trabajo personal necesita conductas observables. 'Ser mejor' es demasiado grande para practicarlo un martes. Escuchar una respuesta completa, pedir disculpas sin explicar de inmediato o cumplir una hora acordada sí puede repetirse y revisarse.

En la siguiente reunión anotas tu comentario y dejas que la otra persona termine. Cuando hablas, una parte de tu pregunta ya fue respondida. No te convertiste en la persona que deseas ser. Practicaste durante dos segundos cómo podría comportarse.

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