El Librero de Gutenberg

Siempre hay que tratar de ser mejor, pero nunca creerse el mejor.

En la reunión hay una persona que ya conoce el tema.

Lo sabes porque interrumpe cada tres minutos para anunciarlo.

"Sí, eso ya lo sabía."

"Yo lo hice antes."

"De hecho..."

(Ah, el famoso "de hecho". Casi siempre viene justo antes de que alguien deje de escuchar.)

Al otro lado de la mesa hay otra persona con más experiencia y una libreta abierta.

Pregunta algo. Tacha una línea. Al final dice: "No lo había visto así."

Creerse el mejor tiene un problema bastante práctico: si alguien te corrige, asumes que no sabe; si alguien discrepa, asumes que te tiene envidia.

Uno deja de aprender mucho antes de darse cuenta.

La falsa modestia tampoco ayuda. Puedes saber que haces bien tu trabajo y decirlo.

Puedes saber que eres bueno.

Solo no uses eso como razón para dejar de escuchar.

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