El Librero de Gutenberg

No solo se trata de nosotros, sino de dejar un mejor mundo a los que vienen detrás

El árbol de la banqueta tardará años en dar sombra y tú quizá ya no vivas allí cuando ocurra.

La calle se calienta cada verano y los niños esperan el autobús junto a una pared. Plantar exige permiso, riego y cuidado. Es más fácil comprar una sombrilla que resuelve solo tu propia espera desde mañana.

Dejar algo mejor no siempre significa una obra grandiosa. A veces es aceptar un beneficio tardío: un árbol, un archivo ordenado, una institución más clara o una costumbre que otros continuarán.

Pensar en el futuro tampoco justifica decidir por quienes vendrán sin escucharlos hoy. El proyecto necesita a las familias, al municipio y a quien podrá cuidar el árbol cuando cambien los vecinos. La herencia útil se construye con responsabilidad presente.

Consiguen permiso para tres árboles y organizan turnos de riego. El primero apenas mide tu hombro. Ese verano no da sombra. En la banqueta ya existe algo que fue plantado para una persona cuyo nombre todavía no conocen.

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