No te acostumbres a lo que no te hace feliz
El elevador lleva ocho meses descompuesto.
Los vecinos ya organizan las compras según cuántas bolsas pueden subir. Dejan los garrafones abajo. Se ayudan con los paquetes.
Todo ese ingenio tiene algo bonito.
También volvió menos visible que una vecina del quinto piso prácticamente dejó de salir.
Uno se acostumbra porque necesita seguir. El problema aparece cuando la adaptación empieza a hacerse pasar por solución.
"Pues así ha sido desde hace meses".
Sí. Esa frase explica el problema. No lo repara.
Los vecinos reúnen cotizaciones, revisan las cuotas y ponen fecha para votar. Mientras tanto organizan ayuda para las compras y las salidas de quien no puede usar la escalera.
Todavía cargan bolsas.
Peeero ya no llaman normal a una situación que dejó a alguien encerrado arriba.