El Librero de Gutenberg

Apreciemos lo positivo de la vida, no dejemos que lo negativo se quede en nuestra vida

En la cena todos recuerdan lo peor del día y tu hija propone escribir también una cosa que salió bien.

Al principio parece un juego ingenuo. Hubo tráfico, una mala calificación y una llamada difícil. Después alguien recuerda que el mecánico no cobró la revisión y otra persona que una amiga llevó fruta.

La mente presta atención a lo que amenaza porque necesita protegernos. Pedirle que note algo bueno no niega la dificultad. Amplía el registro. Un día puede contener una pérdida y un gesto amable sin que uno cancele al otro.

La positividad forzada lastima cuando exige sonreír o agradecer una injusticia. La práctica útil no cambia el nombre de lo malo. Solo evita que ocupe cada línea de la memoria.

Guardan los papeles en un frasco. La mala calificación sigue necesitando estudio. Antes de levantarse, tu hija lee que el perro aprendió por fin a esperar junto a la puerta. El día conserva más de un archivo.

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