El Librero de Gutenberg

La gente feliz no habla mal de los demás.

Publicada en Gutenberg el 28 de julio.

La conversación cambia cuando alguien se levanta de la mesa. No hizo falta ponerse de acuerdo. Bastó con que ya no estuviera allí.

Primero comentan una decisión suya. Luego su manera de vestir. Al cabo de unos minutos, cinco personas que parecían estar pasando una tarde agradable solo encuentran defectos en alguien que no puede responder.

Hablar mal da una intimidad rápida. Durante un rato, todos pertenecen al mismo lado. Pero es una cercanía inquieta: cualquiera sabe que, cuando vaya al baño o se marche temprano, puede convertirse en el siguiente tema.

La frase no significa que una persona feliz jamás critique. Hay conductas que merecen ser nombradas. La diferencia está en si la conversación intenta comprender algo o simplemente necesita empequeñecer a alguien para animarse.

Antes de añadir otro comentario, conviene preguntarse qué estamos construyendo con él. A veces el modo más limpio de cambiar una mesa es dejar una frase sin continuar.

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