El Librero de Gutenberg

Siempre hay que tratar de ser mejor, pero nunca creerse el mejor.

Publicada en Gutenberg el 29 de julio.

En una reunión, la persona que más sabe suele ser la que todavía toma notas.

No necesita demostrar que reconoce cada concepto. Pregunta, escucha y se corrige sin convertir el error en una humillación pública. Su experiencia se nota precisamente porque no ocupa toda la habitación.

Querer mejorar mantiene una puerta abierta. Creerse el mejor la cierra. Desde allí, cualquier observación parece envidia y cualquier desacuerdo, ignorancia. Uno deja de aprender mucho antes de darse cuenta.

La falsa modestia tampoco ayuda. Fingir que no sabes hacer algo que haces bien solo obliga a los demás a tranquilizarte. Se puede reconocer la propia capacidad sin usarla como una medida para disminuir a nadie.

Tal vez la pregunta útil no sea si ya eres bueno. Es si todavía hay alguien a quien puedes escuchar sin preparar, al mismo tiempo, tu respuesta.

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