El Librero de Gutenberg

Después de hacer todo lo necesario, solo resta ser pacientes

Quinta actualización...

Misma pantalla.

Los resultados salen el viernes.

(No te juzgo... solo te vi.)

Entregaste los documentos, corregiste la carta y pediste las referencias. No queda una casilla por llenar. Ahora la decisión está en manos de otras personas, que es un lugar bastante incómodo para dejar algo que te importa.

Cada vez que actualizas la página sientes que participas. Aprietas el botón, aparece el circulito y, durante dos segundos, parece que ayudaste a que llegue la respuesta.

Luego carga la misma pantalla. La noticia no cambió. Tu ansiedad sí, con una puntualidad admirable.

No voy a sugerirte que dejes de pensar en el resultado. La serenidad fingida da mucha flojera. La respuesta importa y puede cambiar tus planes.

Pero la respuesta va a llegar el mismo viernes, te encuentre mirando o no.

Así que haces algo menos emocionante: revisas una vez por la mañana. Piensas qué harás si te dicen que sí y qué harás si te dicen que no. Después cierras la sesión y sales por lo que falta para la cena.

La beca sigue pendiente. Tú, al menos, ya no pasaste toda la tarde mirando la misma pantalla.

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