El Librero de Gutenberg

Que las malas actitudes de los demás no te roben las ganas de vivir, el entusiasmo y tu positividad

Decoraste el mostrador por el aniversario y tu compañero pregunta para qué sirve tanta tontería.

La frase dura cinco segundos. Tú pasas la siguiente hora quitando mentalmente cada adorno. Antes te gustaban. Ahora parecen infantiles porque alguien decidió recibirlos con desprecio.

No podemos impedir que una actitud ajena nos afecte. Fingir indiferencia solo añade culpa. El límite está en cuánto tiempo y cuántas decisiones entregamos a esa reacción después de reconocer el golpe.

También conviene escuchar si existe una objeción concreta. Tal vez los adornos estorban o costaron dinero común. Si solo hay burla, no necesita convertirse en criterio estético para todos.

Preguntas si algo bloquea el trabajo. Dice que no. Dejas los adornos y sigues atendiendo. Por la tarde una clienta recuerda el aniversario. El comentario de la mañana existió. No recibió las llaves del mostrador.

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