A veces insistimos con piezas en el lugar incorrecto
La nueva empleada se equivoca al responder llamadas, pero encuentra en minutos cualquier caja perdida del almacén.
En recepción confunde extensiones, pierde nombres y termina cada turno avergonzada. El supervisor concluye que no sirve para el trabajo. Una tarde falta quien prepara pedidos y ella organiza veinte salidas sin revisar dos veces la ubicación de un producto.
No toda dificultad es un problema de encaje. Hay tareas que requieren aprender, practicar o aceptar que una habilidad todavía falta. Pero cuando evaluamos a una persona por un solo puesto, podemos convertir una mala combinación de velocidad, ruido y tipo de atención en un juicio sobre toda su capacidad.
Probar otro lugar no significa mover a cualquiera hasta evitar estándares. Significa definir qué exige cada función y observar dónde aparecen precisión, energía y aprendizaje. La persona también debe poder decir qué tarea la agota, cuál comprende y qué apoyo cambia el resultado.
Durante dos semanas alterna inventario y recepción. Los pedidos mejoran y las llamadas siguen siendo difíciles, así que el puesto cambia de forma. No encontraron una pieza perfecta. Dejaron de golpearla contra una ranura para después culparla por no entrar.