El Librero de Gutenberg

Ayer platicaba con alguien sobre algo que empecé a hacer hace tiempo: en lugar de decir "soy tonto" cuando me equivoco, digo "hice una tontería". Suena igual, pero creo que el inconsciente escucha diferente, como si una fuera una identidad y la otra una acción. No sé si sea ciencia exacta, pero a mí me ha funcionado.

Cortas dos centímetros de más una pieza de madera y dices delante del aprendiz que eres un idiota.

La frase sale antes de medir de nuevo. No explica qué pasó ni cómo evitarlo. Solo convierte un corte incorrecto en una definición completa de quien sostenía la sierra. El aprendiz baja la mirada hacia la pieza que cortó por la mañana.

No hace falta presentar una teoría sobre el inconsciente para notar una diferencia práctica. Una identidad parece estable y sin instrucciones. Una acción tiene lugar, condiciones y una posible corrección. Decir hice mal esta medida dirige la atención a la medida. Decir soy incapaz cierra el taller entero.

Cambiar las palabras no vuelve pequeño el daño ni prohíbe asumir consecuencias. Si el material se perdió, habrá que reponerlo. La precisión evita añadir desprecio a la responsabilidad y también impide usar la vergüenza como si fuera un plan de mejora.

Marcas en la libreta que mediste desde el borde equivocado y pagas la nueva tabla. Después corriges tu frase delante del aprendiz. La semana siguiente, cuando él perfora una pieza del lado incorrecto, no dice quién es. Señala el agujero, busca un retazo y pregunta cómo repararlo.

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