Que tu pasado no sea excusa para hacer lo mejor para ti. Siempre se puede decidir tomar un mejor camino
El aprendiz hace mal un corte y tú le gritas.
Él baja la mirada. Tú señalas la pieza y sueltas la frase heredada:
"Así me enseñaron a mí."
Ah, bueno. Caso cerrado, supongo.
Tu primer jefe arrojaba herramientas y llamaba débiles a quienes preguntaban. Tú aprendiste rápido porque aprender lento salía caro.
Ahora un muchacho se equivoca y la voz de aquel hombre sale de TU boca con una facilidad bastante incómoda.
Mira, lo que viviste sí importa. Aprendiste que preguntar era peligroso y que equivocarse traía gritos. Años después puedes reaccionar igual sin darte cuenta.
Pero explicar de dónde vino el grito no le quita el grito al que lo recibió.
Así que recoges la herramienta.
Llamas al aprendiz.
"Eso estuvo mal. Vamos otra vez."
Le muestras el corte y le explicas cómo repetirlo.
No borraste lo que te enseñó tu antiguo jefe. Pero esta vez no dejaste que él decidiera cómo tratar al muchacho.