El Librero de Gutenberg

No nos vayamos sin perseguir nuestras metas, sin hacer lo posible por ser felices

El manuscrito lleva cuatro años en una carpeta llamada 'cuando tenga tiempo'.

Trabajas, cuidas a tu madre y llegas a la noche sin ganas de abrirlo. Aun así, cada enero prometes terminar. La meta permanece intacta porque nunca compite con nada concreto. Vive en un futuro donde todas las obligaciones cooperan.

Perseguir algo no exige abandonar la vida actual ni convertir el deseo en negocio. Puede comenzar con una medida menos heroica: dos mañanas al mes, una página revisada o una fecha para mostrar el texto a alguien.

También es válido descubrir que una meta ya no importa. La persistencia no debe mantenernos fieles a un sueño antiguo por vergüenza. Darle tiempo real ayuda a distinguir deseo vivo de identidad heredada.

Anotas el primer sábado de cada mes y abres la carpeta para leer diez páginas. No terminaste el libro. Hiciste algo más importante para hoy: sacaste la meta del lugar donde el tiempo nunca llega.

Recibe las cartas

Si esta lectura te hizo compañía, puedo mandarte la siguiente.

Sigue por aquí

Dos ideas cercanas a esta conversación.