El Librero de Gutenberg

Libertad no solo es hacer lo que quieras cuando quieras, también incluye la responsabilidad sobre nuestros actos

Tomaste el coche prestado sin preguntar y ahora una línea blanca cruza la puerta.

La calle era estrecha y el poste apareció en el espejo demasiado tarde. Podrías estacionarlo como estaba y esperar que tu primo tarde en notarlo. Después de todo, necesitabas llegar y él casi nunca usa el coche entre semana.

La libertad suele sentirse completa antes de la consecuencia. Queremos movernos sin pedir permiso, decidir la hora y resolver una necesidad propia. El acto siguiente, admitir el daño y pagar la reparación, también forma parte de esa autonomía.

Responder no significa aceptar castigos ilimitados. Significa reconocer el efecto concreto y participar en arreglarlo. Una persona adulta puede explicar por qué tomó una decisión sin usar la explicación como borrador de lo que ocurrió.

Llamas antes de que tu primo vea la puerta. Te molestará el gasto y quizá también su enojo. Pero el viaje que elegiste termina de verdad cuando dejas el coche, la verdad y una propuesta de reparación en el mismo lugar.

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