El Librero de Gutenberg

Algunas palabras duran mucho en los corazones de las personas

La maestra escribió 'tienes buen oído para las historias' al final de una tarea que casi no entregas.

La hoja desapareció hace años. Cambiaste de escuela, de ciudad y de trabajo. Sin embargo, cada vez que dudas antes de contar algo, recuerdas la tinta azul y la sorpresa de que una adulta hubiera visto una capacidad donde tú solo veías una tarea atrasada.

No podemos controlar cuánto duran nuestras palabras. Una burla pequeña puede acompañar un cuerpo durante décadas. Un reconocimiento preciso puede dar permiso para intentar algo cuando todavía no existe confianza propia. Ambas frases quizá fueron olvidadas por quien las dijo.

Eso no exige hablar con miedo ni convertir cada comentario en una ceremonia. Pide cuidado con las sentencias que reducen a alguien: 'eres flojo', 'nunca entiendes', 'no sirves para esto'. Una conducta puede corregirse sin escribirla como identidad permanente.

Hoy devuelves una tarea a una alumna. Señalas lo que necesita corregir y añades una línea sobre la pregunta que hizo. No sabes si la recordará. Precisamente por eso eliges una frase que podría merecer quedarse.

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