El cambio tiene que venir de dentro para ser auténtico
Mmm... yo no me pondría tan exigente con el origen.
Una ruptura puede llevarte al gimnasio. Una crítica puede hacer que busques otro trabajo. Y alguien puede decirte que aprender a bailar hará que cierta persona vuelva a mirarte y pueeees... terminas comprando zapatos.
No es el comienzo más noble. Sigue siendo un comienzo.
Durante un mes vas a clase y miras el teléfono al salir. Lo revisas con esa esperanza absurda con la que uno abre el refrigerador otra vez, por si apareció un pastel.
No aparece el pastel.
La persona tampoco.
Entonces faltas dos jueves y guardas los zapatos. El plan era recuperar a alguien; si eso no pasó, ¿para qué seguir?
Hasta que un sábado suena una canción de la clase mientras limpias y, sin pensarlo, haces el paso que tanto te costó. Ahí notas algo que no habías querido admitir: te gustaba bailar.
No la historia alrededor. Bailar.
El jueves siguiente vuelves. No para demostrar que superaste a nadie. Ni para subir una historia con la palabra "renaciendo" (por favor, no).
Vuelves porque te divierte y sales de mejor humor.
El cambio empezó por otra persona. Luego encontraste una razón tuya para seguir. Eso pasa más seguido de lo que nos gusta aceptar.