Podemos ser felices aquí y ahora con lo que sí tenemos
Siguen comiendo sobre cajas porque la mesa llegará hasta el próximo mes.
El departamento rentado todavía huele a pintura. Faltan cortinas, dos focos y dinero para varios muebles. Aun así, alguien sirve sopa, otra persona encuentra una canción y la caja más firme recibe los platos.
Ser feliz con lo que hay no obliga a negar la precariedad ni abandonar planes. Algunas carencias cansan y necesitan solución. La alegría no vuelve suficiente lo insuficiente. Evita que todo momento quede suspendido hasta alcanzar una versión terminada de la vida.
Muchas etapas son provisionales: una renta, un empleo, una recuperación. Si solo permitimos disfrutar después, el después se mueve con cada mejora. El presente merece al menos algunas escenas que no funcionen únicamente como trámite.
Brindan con vasos distintos y uno se derrama sobre el cartón. Todos levantan los platos riendo. La mesa llegará. Esta cena ya llegó, y nadie necesita guardarla para la casa futura.