A través de los años, me he dado cuenta como mi manera de vestir cambia conforme mi situación de vida evoluciona. Por lo general siempre hay elementos que se mantienen iguales, por ejemplo mi amor por los jeans, pero definitivamente he notado los cambios. Hay períodos en los que solo visto de colores oscuros, hoy en día mi clóset está lleno de negro, verde militar y azul marino, y períodos en los que las faldas y estampados llenan mi clóset.

Siempre he sido una persona de pocas palabras. Desde que tengo memoria, escribir, dibujar vestirme y ahora diseñar han sido mis formas de comunicación favoritas. Una de las razones por las que me siento tan atraída por la moda, la ropa y el styling es precisamente porque me permiten decir mucho sobre mi y mi estado de ánimo sin tener que decir ni una palabra.

Para mí es muy fácil, eso de me puse lo primero que encontré, es una mentira total. Por más que queramos pensar que nuestros atuendos son resultados de la falta de luz y sobra de flojera y sueño, nuestro subconsciente se encarga a diario de ayudarnos a elegir el mensaje que transmitimos al mundo con nuestra ropa.

Descifrar esos mensajes no es tan complicado como suena, simplemente basta con entender un poco la psicología del color. Sí, cada color tiene un significado, un mensaje (o varios) que transmite.

Lo que hace al color negro tan atractivo es su dualidad; es al mismo tiempo todos y ninguno de los colores. Es un color que denota poder y seguridad, pero al mismo tiempo quien lo lleva va envuelto en un aire de misterio. El negro es un color que denota potencial y posibilidad, o visto de modo un poco más negativo, incertidumbre.


El blanco es el color de la pureza, la limpieza y la perfección. En la psicología del color, el blanco es el color de los nuevos comienzos, es un lienzo en blanco en espera de ser llenado con nuestras obras de arte. El blanco contiene un balance perfecto de todos los demás colores del espectro, y al igual que el negro, representa lo positivo y lo negativo del espectro de colores.

 

Este es un color cálido y positivo, asociado comúnmente a la necesidad que tenemos como seres humanos de sobrevivir y sobresalir. El rojo es energizante y motiva a tomar acción. Es el color de los líderes apasionados, fuertes, determinados y ambiciosos.

 

El color naranja irradia calor y felicidad. Combina la energía física del rojo con la jovialidad del amarillo. Este es un color que brinda apoyo emocional y calma en momentos difíciles. Según la psicología del color, el naranja es el color del optimismo y un color edificante, que rejuvenece el espíritu.

 

El amarillo es el color de la sabiduría y la lógica. Al ser el tono más claro del espectro, es un color edificante y divertido, que ilumina y da esperanza. Este es un color que inspira el pensamiento y la curiosidad.

Verde es el color del balance y la armonía. Es el color que denota el balance perfecto entre la lógica y las emociones. El verde es considerado también como el color del crecimiento; es un color que restaura y renueva la energía. El verde es un color positivo, que nos brinda la habilidad de amarnos a nosotros mismos, y a los que nos rodean, de manera incondicional.

 

Confianza, lealtad y honestidad son las principales cualidades que transmite este color. Es un color sincero y reservado. El azul es un color confiable y responsable, según la psicología del color. De igual manera, es un color que destila seguridad y confianza.

Este es un color relacionado con la imaginación y la espiritualidad; es un color que estimula la imaginación e inspira nuevas ideas. También es un color introspectivo, ya que según la psicología del color, nos permite ponernos en contacto con nuestras emociones y pensamientos.

 

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