Los perros saben si una persona es de fiar o no

Como si la gente no supiera que los perros son seres sumamente inteligentes, estudios científicos prueban una vez más cómo son subestimados por los humanos

Los perros esta vez demostraron que no confían en aquellas personas que mienten, según una investigación publicada por el diario Animal Cognition.

Para llegar a esa conclusión, un equipo de investigadores liderados por Akiko Takaoka de la Universidad de Kioto en Japón intentó probar con 24 perros que se dirigirían a alguna dirección que un humano les señalara.

El experimento consistió en presentarle a un perro dos contenedores opacos, debajo de ellos había escondido un trozo de comida. En la primera fase, un investigador le señalaba el contenedor donde estaba la comida y como se esperaba, los perros hacían caso y obtenían la comida.

La segunda fase consistió en demostrar que los humanos no son de fiar. Mientras el perro miraba, un investigador le enseñaba cuál de los contenedores tenía la comida y cuál no.

Cuando se soltó al perro para ir por el trozo de alimento, alguien le decía que fuera hacia el otro contenedor. La fase final fue el mismo experimento del principio, y fue cuando los resultados probaron algo dramático.

Durante la primera fase, los perros mostraron confiar como suelen hacer y la mayoría acudió a donde se le indicó que se encontraba la comida. Sin embargo, en la fase final, los perros sabían que la persona que les había indicado ir al contenedor vacío mintió esa vez y sólo el 8 por ciento de los perros le hizo caso.

El estudio de Takaoka probó que los perros usan su experiencia para analizar si la persona puede ser una guía de confianza o no, además que los investigadores se mostraron sorprendidos por la rapidez con la que los perros supieron qué hacer y cómo reaccionar.

Takaoka expresó que los perros tienen una inteligencia más sofisticada de la que se creyó y que podría tratarse de una evolución selectiva durante su domesticación con los humanos.

El equipo de científicos buscará realizar los mismos experimentos, pero esta vez con lobos para probar si se trata de una característica de especies domésticas o de comportamientos instintivos.

Lo sorprendente del estudio es que un experimento similar se realizó en la Universidad de California, en Estados Unidos, pero con niños de tres años. Sin embargo, los menores no mostraron tener la misma capacidad de reconocer a los “mentirosos conocidos”, ya que luego de las fases donde aparecía el mentiroso, los niños continuaban haciéndole caso y seguían sus instrucciones.

El estudio también se realizó con niños de 4 y 5 años y aunque el grupo de los niños de 4 años se mostró más escéptico, únicamente el grupo de los 5 años de edad hizo caso a aquellas personas de fiar.

Fuente: Selecciones México

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Tío Gutenberg

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