La reflexión que muestra que ser educado puede salvar tu vida

El saludo en general, es la primer muestra de cortesía que ofrecemos cuando conocemos a alguien, entramos a algún lugar o nos encontramos con familia o amigos.
  Es una costumbre de todos los días, y que nuestros padres nos han enseñado desde que tenemos uso de razón, la que resulta de gran valor para los que los reciben y una sensación de inquietud, amargura y desagrado para los que por el contrario no los reciben.
  Cada cultura tiene su particular forma de saludo, pudiendo ser a través de una inclinación de frente al otro, una breves palabras de presentación o con abrazos, apretones de mano e incluso besos.
  “La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo” o “la educación es la llave para abrir la puerta de oro de la libertad” son frases de Nelson Mandela y George Washington Carver, que reflejan perfectamente la importancia transformadora de la adquisición de conocimientos.

La Historia de la “Belleza del Saludo”

  Se dice que existía un hombre que trabajaba en una planta empacadora de carne.
  Luego de una larga jornada laboral, y haciendo las inspecciones de rutina, se acerco a un refrigerador y al inspeccionarlo la gran puerta de hierro y con traba de seguridad se cerró detrás de él, dejándolo encerrado dentro.
  Su desesperación fue enorme, por lo que comenzó a patear, golpear y a gritar lo mas fuerte que pudo con la necesidad de que alguna persona que por allí pasara lo escuchara.
  Pero el horario de los trabajadores ya había concluido, de hecho el era uno de los que se iba más tarde que el resto, por lo que era más que imposible que alguien pudiera escuchar sus reclamos.
  Las horas pasaban y el clima gélido del lugar mas la falta poco a poco de oxígeno comenzaban a hacer palidecer a este hombre que ya llevaba más de cinco horas atrapado en este congelador.
  Cuando ya las fuerzas comenzaron a faltar y su desesperación comenzó a aplacarse, notó que la puerta comenzaba a abrirse. El guardia de seguridad estaba rescatándolo.
  En una entrevista que le realizaron a este ángel guardián, le preguntaron, “¿Cómo fue que se lo ocurrió abrir la puerta del refrigerador?”, máxime teniendo en cuenta que esta acción no formaba parte de la rutina laboral del agente.
  Este buen hombre contesto: “Trabajo para la empresa por más de 35 años, y veo a diario a cientos de trabajadores que entran y salen, que comienzan y de repente no veo mas, pero solo uno de todos estos hombre hace que me preocupe por él. 
 
  Es este hombre, que todas las mañanas es el único que cordialmente me saluda, y cuando se va es el único que con amabilidad me despide, para el resto de los trabajadores soy invisible”.
  “Esta mañana, y como todos los días no faltó el “Hola” de bienvenida, pero no escuché el “hasta mañana de despedida”, por lo que pasadas varias horas me preocupó y por esta razón entre a inspeccionar, lo busqué y lo encontré”.
 
  El saludo tiene sus beneficios, incluso para este trabajador grandes beneficios para su salud. Nunca dejes de ofrecer este tan valioso saludo a la gente que te rodea. No solo te hará sentir bien a ti, sino que puedes cambiar el día y ofrecerle algo que ayude al otro.
  Hemos de ser conscientes de que en este barco que se llama planeta Tierra estamos todos a bordo. Hacer del mundo una sociedad más formada, educada, comprensiva y justa es tarea de cada uno de nosotros.

De ahí la importancia capital de una educación igualitaria y bondadosa que nos invite a pensar, a comprender, a emitir juicios críticos y a ser más empáticos y comprensivos.