El Librero de Gutenberg

Tratar con respeto a otros es cuestión de educación, no de dinero. El dinero no compra valores, sentido común, principios ni bondad.

Publicada en Gutenberg el 29 de julio.

Es fácil parecer amable con la persona que va a firmar el contrato.

La prueba ocurre cinco minutos después, cuando llega el mesero con el plato equivocado. El tono cambia. Aparecen palabras que jamás usaríamos con alguien de quien depende nuestro futuro.

El dinero puede comprar servicio, silencio y una mesa junto a la ventana. No puede convertir la humillación en elegancia. La manera en que tratamos a quien tiene menos poder en una situación dice más que cualquier gesto generoso frente a una cámara.

El respeto no exige simpatía. Podemos reclamar un cobro, devolver una compra o pedir que corrijan un error sin convertir a una persona en el error que cometió. La firmeza no necesita desprecio para funcionar.

Conviene mirar el cambio de voz. Esa pequeña diferencia entre cómo hablamos hacia arriba y hacia abajo suele revelar la educación que de verdad tenemos.

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