El Librero de Gutenberg

Cada quien es responsable de sí mismo. No dejemos en manos de los demás algo tan importante

Tu hermano pregunta si ya llamaste al abogado por el documento que le tocaba entregar.

Durante meses tú pediste citas, guardaste copias y recordaste fechas. Era más rápido hacerlo que esperar. Ahora él habla como si el trámite hubiera nacido en tu escritorio y su atraso fuera otra emergencia que debes evitar.

En una familia las responsabilidades rara vez se reparten con exactitud. Hay temporadas en que una persona carga más porque tiene tiempo, experiencia o fuerza. El problema aparece cuando la ayuda borra al responsable original y se vuelve el nuevo funcionamiento normal.

Devolver una tarea puede producir enojo. También puede revelar qué apoyo sí hace falta. Quizá tu hermano necesita el teléfono, una explicación o que lo acompañes. Ninguna de esas cosas exige que seas tú quien marque, firme y recuerde por los dos.

Le reenvías el número y dices que puedes revisar el documento cuando lo tenga. La fecha sigue cerca. Esta vez, sin embargo, la urgencia queda en el calendario de la persona a quien pertenece.

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