El Librero de Gutenberg

No hay que renegar de la familia... Pero si es necesario, perdónalos y aléjate

Tu tío vuelve a insultar a tu pareja y todos piden que no arruines la Navidad.

La frase se repite cada año: él es así, tú sabes cómo habla, la familia debe mantenerse unida. La unión termina significando que una persona soporta el daño para que las demás conserven una fotografía tranquila.

Alejarse de la familia cuesta porque no se pierde solo una relación. Cambian fiestas, llamadas y alianzas. La distancia puede ser necesaria sin convertir a todos los recuerdos en mentira ni exigir odio permanente.

Perdonar, si llega, no define la cantidad de contacto. Puedes dejar de ensayar la discusión y aun así no volver a la misma mesa. También puedes mantener relación con otros familiares fuera del lugar donde se normaliza el insulto.

Te vas con tu pareja antes de la cena y al día siguiente llamas a tu madre. La Navidad cambia. No desaparece la familia. Desaparece la obligación de pagar su apariencia con la dignidad de alguien.

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