El Librero de Gutenberg

Hay que mantener nuestra integridad en cada acción

En el informe de gastos puedes incluir una cena personal y nadie pediría el recibo.

La cantidad es pequeña y la empresa ha retrasado dos reembolsos. Por un instante, añadirla parece menos una mentira que una compensación. La casilla está vacía, el total seguiría siendo razonable y no habría testigos.

La integridad rara vez llega con música solemne. Suele aparecer en decisiones que permiten una explicación convincente. Precisamente ahí importa distinguir entre lo que nos deben y lo que tenemos derecho a tomar por nuestra cuenta.

Actuar con rectitud tampoco obliga a aceptar el retraso. Puedes reclamar el dinero pendiente, pedir fechas y dejar constancia. Una injusticia no se corrige creando una cifra falsa que después te obligará a defender otra versión de los hechos.

Borras la cena, adjuntas los comprobantes reales y escribes un correo por los reembolsos atrasados. El informe queda más bajo de lo que podría haber quedado. También queda disponible para abrirse mañana sin que tengas que recordar qué historia contaste.

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