No estoy bien como yo quisiera, pero tampoco estoy mal como otros quisieran. Sigo aquí, de pie, dando pelea, y puede que me caiga, pero te aseguro que en el suelo no me quedo.
La escalera tiene doce peldaños.
Hoy subes nueve sin detenerte.
Hace tres meses necesitabas ayuda para llegar al descanso. Ahora apoyas una mano en la pared y cuentas bajito.
Siete.
Ocho.
Nueve.
El cuerpo no volvió a ser el de antes. Tampoco es el cuerpo inmóvil de la primera semana.
Y pueeees... ahí está el problema con medir la recuperación usando solo dos respuestas: "bien" y "mal".
Todo lo que no sea la meta termina pareciendo fracaso.
Pero también están los días en que haces una cosa que la semana pasada no podías hacer.
En el noveno respiras.
Subes uno más.
Hoy no subiste la escalera sin pausa. Pero llegaste arriba por primera vez sin que alguien te sostuviera.
No es la meta final. Sí es una mejora real.