Las personas cambian por diversas circunstancias... no te aferres al pasado.
Tu hermano llega temprano por tercera vez y te pide las llaves del coche.
Tú dices que sí... pero antes escondes la copia.
Durante años olvidaba citas, pedía dinero y aparecía cuando el problema ya se había convertido en problema de TODOS.
Ahora cuida a su hijo, paga sus cuentas y llega cinco minutos antes.
Peeero... cuando te pide algo, todavía piensas en el muchacho que te dejó esperando afuera del cine en 2009.
Tampoco hay que ponerse ingenuos. Hay gente que cambia exactamente catorce días, lo necesario para que le devuelvas las llaves, la contraseña y el beneficio de la duda.
Por eso yo no confiaría en discursos. Miraría lo que hace, varias veces.
¿Llegó una vez? Qué bien.
¿Llegó diez? Mmm... quizá sí está cambiando.
Así que esta vez le das las llaves, pero le pides que vuelva a cierta hora.
No significa que ya confíes como antes. Solo estás probando algo pequeño: ver si hace lo que dijo.
Si cumple, bien. Es una prueba más.
Si no... pueeees, las llaves vuelven al cajón.