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Estos hábitos de los monjes budistas son difíciles de adoptar, pero cambiarán tu vida para siempre.

¿Cuál es el secreto para sentirse tranquilo y concentrado?

No es una pregunta fácil de responder.

Entonces, ¿por qué los monjes budistas aparecen pacíficos y presentes todo el tiempo?

¿Cómo lo hicieron?

¿Tienen algún secreto que no conocemos?

En realidad, ¡sí lo tienen!

Durante miles de años, la filosofía budista se ha centrado únicamente en cómo reducir el sufrimiento humano y mantener la mente centrada en el momento presente. Y hoy, vamos a ir a través de los principios más importantes del budismo y los hábitos que todos podemos adoptar en nuestra vida cotidiana. Si bien pueden parecer difíciles al principio, si se mantienen en ello, se beneficiarán para toda la vida.

¿Sabías que el Buda nació príncipe?

Sí, podría haber pasado su vida en un palacio grande y hermoso donde todo está hecho para él.

Pero no lo hizo.

Lo abandonó todo cuando se dio cuenta de la naturaleza frustrante del materialismo.

2300 años después, los monjes budistas hacen lo mismo. Mantienen las posesiones materiales al mínimo y sólo tienen lo que necesitan para vivir su vida.

Por lo general, todo esto encaja en una mochila pequeña.

En muchos círculos budistas, los monjes aprenden a hacer las cosas, no para sí mismos, sino para el mundo entero. Cuando meditan, es por el bien de todos. Ellos tratan de alcanzar la iluminación para alcanzar su máximo potencial y ayudar a los necesitados.

Cuando puedes desarrollar este tipo de actitud desinteresada, te enfocas menos en tus problemas personales. Dejas de alterarte por las cosas pequeñas y tu mente se vuelve más tranquila.

Esto es lo que se llama descomposición interna: hacer espacio para los demás y deshacerse de los hábitos egoístas.

Una de las principales razones por las que las personas se convierten en monjes es tener más tiempo para meditar. La mayoría de los monjes se levantan temprano y meditan durante 1 a 3 horas y hacen lo mismo por la noche.

Este tipo de práctica cambia el cerebro.

Si has leído cualquier artículo sobre los beneficios de la meditación, entonces sabes lo que quiero decir. No tienes que adoptar este tipo de horario riguroso, pero ¿qué pasa si comienzas el día con 30 minutos de meditación?

En la sociedad occidental, tenemos una relación malsana con la vejez. Pero para los monjes budistas, ellos ven a los ancianos como poseedores de sabiduría. Buscan guías espirituales mayores que puedan ayudarles en su camino. Si miras a tu alrededor, siempre hay gente perspicaz para aprender. Las personas mayores tienen más experiencia, lo que significa que pueden ofrecer innumerables lecciones de vida.

Nuestro cerebro, naturalmente, juzga a los demás.

Pero según los budistas, el punto de comunicación es ayudar a otros y a nosotros mismos a sufrir menos. Criticar y juzgar obviamente no ayuda. Lo maravilloso de la atención es que no tiene juicio. El objetivo principal de la comunicación consciente es tomar todo lo que alguien está diciendo sin juzgarlo.

Muchos de nosotros planificamos nuestras respuestas mientras escuchamos, pero el objetivo principal aquí es simplemente tomar en cuenta todo lo que están diciendo.

Esto conduce a un mayor respeto mutuo, comprensión y posibilidades de progreso en la conversación.

Según el maestro budista Suzuki, un principio crucial que todos necesitamos aprender es aceptar el cambio:

“Sin aceptar el hecho de que todo cambia, no podemos encontrar perfecta compostura. Pero, por desgracia, aunque es cierto, es difícil para nosotros aceptarlo.

Porque no podemos aceptar la verdad de la transitoriedad, y entonces sufrimos.”

Todo cambia, es la ley fundamental del universo.

Sin embargo, nos resulta difícil aceptarlo.

Nos identificamos fuertemente con nuestra apariencia fija, con nuestro cuerpo y nuestra personalidad.

Y cuando cambia, sufrimos.

Sin embargo, Suzuki dice que podemos superar esto reconociendo que el contenido de nuestras mentes está en un flujo perpetuo.

Darse cuenta de esto en el calor del momento puede disminuir el miedo, la ansiedad, la ira, el aferramiento, la desesperación.

Por ejemplo, es difícil permanecer enojado cuando vea la ira por lo que es. Es por eso que el Zen enseña que el momento es todo lo que existe.

Suzuki dice: “Hagas lo que hagas, debería ser una expresión de la misma actividad profunda. Debemos apreciar lo que estamos haciendo. No hay preparación para algo más”.

Como seres humanos puede ser difícil simplemente abrazar el momento presente. Tendemos a pensar en eventos pasados ​​o preocuparnos por lo que nos depara el futuro. Nuestra mente puede naturalmente divagar. Pero la atención plena nos anima a reenfocarnos. Practicar la atención plena nos permite mejorar en redirigir nuestros pensamientos a lo que realmente estamos comprometidos.

Se necesita disciplina, pero es lo que necesitamos hacer si queremos estar presentes para los milagros de la vida.

 

 

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Tío Gutenberg

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