Sé lo que hiciste el último segundo

Mediados de mayo y empieza a notarse el calor. Has bajado a comprar y te apetece muchísimo tomar un helado. Como hace poco tiempo que vives en la ciudad no conoces ninguna heladería próxima a donde vives. Así que coges tu móvil y buscas en Google. De repente, te has convertido en un puntito azul en un mapa y vas en busca de tu destino siguiendo a rajatabla las instrucciones.

Impensable hace unos años para alguien como yo que se traslada con mucha, tal vez demasiada, asiduidad. Aún recuerdo mis primeros días en una ciudad extendiendo un gran mapa que no sabía hacia donde debía girar. Nunca ha sido lo mío eso de la orientación.


Pues bien, tras mi búsqueda, llevo una semana recibiendo en Facebook notificaciones de páginas que tal vez podrían interesarme. Y sí, lo habéis adivinado, páginas de heladerías. Creo que empiezo a aborrecerlos…
Algunas veces me da por pararme un momento a revisar las recomendaciones que te hace la red social de personas que tal vez conozcas. Muchas de ellas no sé quien son, y si alguna vez las conocí o tuvieron algo que ver conmigo, que seguro que sí y por eso están en la lista, no las recuerdo. A otras, tras mucho pensar, te da un vuelco la memoria y resulta que una vez las conociste hace más de 15 años y que te dieron su teléfono. Tantas veces que al cambiar de móvil he perdido los números de personas de mi día a día y sin embargo, el de personas con las que ya no tengo ningún contacto parece ser que aún están ahí. Y ahora Facebook, que se hizo con whatsapp, app que tengo descargada en mi móvil, me las trae de nuevo a la memoria.
Escuchaba el otro día que empresas de venta por internet ganan en rapidez en sus entregas porque nos hacen un seguimiento exhaustivo en los motores de búsqueda. A los posibles consumidores ya saben lo que nos interesa, lo que comemos, lo que bebemos, nuestra talla de calzado, hasta de sujetador en el caso de las mujeres. Ha sido ésta una gran revolución para el marketing y la publicidad. Un sueño hecho realidad.
Hace 25 años los publicistas nos teníamos que conformar con escoger al público objetivo por su rango de edad, por su lugar de residencia, su sexo y algún que otro dato que pudiéramos obtener a través de encuestas. De ahí hacíamos una selección y los clasificábamos por grupos de “target” distintos a los que enviar nuestros “mailings” con productos que tal vez pudieran interesarles. Si tenían más de 60 años podrían empezar a necesitar audífonos. O tal vez no, pero había que intentarlo. Hoy en día, ya no hay que agrupar, ni arriesgar. La selección la tienes ya hecha y de forma individualizada pudiendo bombardear a tu público objetivo con un sinfín de anuncios escogidos para ellos y pensados, precisamente, gracias a ellos y sus búsquedas.
Nuestra sociedad cada día se parece más a la que describía Orwell en su novela 1984. Estamos siendo vigilados por un Gran Hermano y nuestros móviles y tablets dejan huella de todo lo que hacemos y todos los lugares a los que vamos. Muchas veces pienso que el progreso no deja de ser una paradoja porque evolucionar, lo que se dice evolucionar, evolucionamos poco…

http://gutenbergrocks.wpengine.com/ciclismo-deporte-riesgo/

By Ana Mera

Nací en Barcelona, más concretamente en el barrio de la Barceloneta, pero por trabajo me he convertido en nómada. Estudié publicidad. Soy madre de 3 hijos, mi mejor experiencia vital. Me encanta escribir sobre lo que ocurre a mi alrededor. A mis cuarenta y muchos me considero una persona vital y sociable, con muchas ganas de que la vida me permita envejecer junto a los que quiero!!