Las redes sociales son una herramienta maravillosa si las sabemos emplear adecuadamente. Nos permiten estar en contacto con aquellas personas que una vez formaron parte de nuestra vida y que nos marcaron pero que las circunstancias hicieron que nos alejáramos.

Sin embargo, esas mismas redes sociales se convierten en una trampa cuando aceptamos la amistad de personas a las que realmente no conocemos.

Vivimos una época de dicotomías y no todo el mundo sabe aceptar que existen matices. O estás conmigo o estás contra mí y no me interesan los argumentos que esgrimes. No vas a convencerme y la discusión no nos va a llevar a ningún sitio. Además, en sus comentarios sobre tus “posts” son poco amables y en algunos casos rozan la falta de respeto. Probablemente no es la intención de la persona. No todo el mundo sabe expresar sentimientos o sensaciones cuando escribe. Incluso, es muy fácil malinterpretar al interlocutor cuando no puedes ver sus reacciones y sus gestos. Por ello debemos cuidar lo que escribimos.

Da tristeza ver que hay temas intocables. Crean controversia y producen un enaltecimiento exacerbado de pertenencia, de tener la razón, de poseer la verdad absoluta.
Uno de esos temas es precisamente la política, que al igual que el fútbol y la religión, nos convierten en seres sumamente intolerantes. Dejamos de ser objetivos y no vemos que el partido al que votamos, que nuestro equipo de fútbol o nuestra iglesia también pueden cometer errores y pueden ser criticados en tanto en cuanto forman parte del ámbito público. No son raros los comentarios ofensivos en Twitter cuando se produce un accidente y mueren catalanes, o gallegos, o no importa el origen. O la impiedad de algunos ante una muerte de alguien más liberal que ellos o que vive la vida de forma diferente. Suelen hacerlo disfrazados tras fotos de perfil y nombres falsos. Descargan su ira en las redes y las emponzoñan.
Leí una entrevista muy interesante a Zygmunt Bauman publicada en El País el año pasado.

Bauman, que ha muerto en enero de 2017, dejaba unas consideraciones muy acertadas sobre las redes sociales y aquellos que las convierten en un círculo cerrado, donde sólo leen lo que quieren leer y no admiten opiniones contrarias.

http://cultura.elpais.com/cultura/2015/12/30/babelia/1451504427_675885.html

Creo que en las escuelas se tendrá que empezar a impartir una asignatura para que aprendamos a usar esta nueva herramienta. Que nos enseñe que no todo el mundo es “amigo”, que aunque sea mi muro lo leen otras personas y debo guardarles respeto, que no puedo insultar ni usar palabrotas, que no debo tomarme lo que aquí ocurre como si fuera la realidad y que no debe interferir en mi vida diaria ni preocuparme más de lo necesario, que debo ser cauto con aspectos de mi vida diaria…

En definitiva, si quieres tranquilidad y evitar discusiones poco fructíferas, elige bien a tus “amigos” o evita ciertos temas candentes.

http://gutenbergrocks.wpengine.com/sucede-cuando-juntas-mexicano-colombiano/