Usa el fracaso como la palanca que te ayuda a mover el mundo, aquí te digo como:

Durante nuestra juventud nos queremos comer al mundo, lograr nuestros objetivos y ser exitosos.

Pero muchas veces, y es algo muy común, basamos nuestros objetivos de vida en las expectativas de los demás. Queremos complacer a nuestra familia en principio, a nuestra pareja, a la sociedad.

Y poco a poco nos vamos llenando de miedos, por no poder cumplir esas expectativas que las personas tienen de nosotros, y comienza a ser más importante lo que los demás piensan y sienten respecto a nosotros que lo que nosotros pensamos y sentimos de nosotros mismos.

Esta situación nos lleva a perdernos infinidad de experiencias que, no solo serían grandes lecciones en nuestras vidas, sino que podrían ayudarnos a descubrir quiénes somos y qué queremos.

 

Cuando tenemos más de 40 años, luego de poner a prueba todo lo que aprendimos, bien o mal, comenzamos a mirar que la vida tiene un camino más allá de “hacer las cosas bien”, más allá de ser lo que todos esperan que seamos.

Generalmente es un gran fracaso, una gran pérdida, o una gran decepción, quien toca a nuestra vida, y es en el camino a levantarnos, a recuperar nuestro optimismo, que nos vamos replanteando de qué va la vida, porque con todas las ataduras, miedos y demás, es casi imposible volver a aceptar esa forma de vivir que nos condena a una existencia llena de dudas, frustración y resentimiento.

Por eso, te dejamos algunas de las preguntas que son punto fundamental para retomar la vida, esta vez ya más libres:

¿Qué es peor: fracasar o no haberlo vivido nunca?

El temor al fracaso hace que condicionemos nuestra vida a girar sobre seguro. En realidad, esa sensación no es más que una utopía porque en la vida no está asegurado nada. Por eso, vale la pena intentar, pese al riesgo de fracaso, todo lo que queramos; solo así conseguiremos grandes satisfacciones.

¿Dices más de lo que realmente haces?

Si en tu vida nada se concreta es porque quizás el del problema seas tú.

Reacciona y persevera, de lo contrario nada de lo que digas tendrá sentido.

¿De qué forma podrías cambiar el mundo?

Las quejas y frustraciones muchas veces son el reflejo de lo que proyectamos como seres humanos en un mundo diverso y lleno de indiferencia ante las injusticias. ¡Tú puedes hacer la diferencia!

Levanta la voz, expresa tu sentir.

¿Qué trabajo te haría más feliz que el dinero?

Para todos aquellos que trabajan les dejo la siguiente frase:

«Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida».

Y si no, elige una actividad que te guste y vive la vida feliz y con una sonrisa, disfrutando cada día lo que escogiste hacer.

 

¡Libérate y disfruta la vida!

con información de Auge de Vida