4 Mentiras que solemos creer y que solo nos hacen infelices

Mentiras que solemos creer y que solo nos hacen infelices

El ser humano tiene la capacidad de poder hacer todo lo que se proponga, el problema es que a veces la misma limitante es uno mismo.

Y es que una de nuestras desventajas es que solemos creernos una gran cantidad de mentiras que con el paso del tiempo solo nos hacen daño e inclusive nos hacen infelices. Es por ello que en este artículo te daremos a conocer cuales son las mentiras que debemos dejar de creer para que no seamos infelices.

Mentiras que solemos creer y que solo nos hacen infelices

Mentiras que solemos creer y que solo nos hacen infelices

1. Me falta…

Esta creencia de carencia es una de las mentiras más grandes en las que solemos creer. Con lo que eres hoy, ya tienes suficiente. No precisas ni tal título, ni determinado reconocimiento, ni cierta cantidad de dinero para lograr ser feliz. Es que ese anhelo de gozo muchas veces nos nubla la vista y nos hace creer que lo que necesitamos está fuera, cuando ya somos todo lo que tenemos que ser hoy.

2. Si tuviera más tiempo, podría hacer A, B y C

La falta de tiempo es una de las excusas que más utilizamos para aplazar la concreción de nuestros deseos. Aunque siempre estemos en búsqueda de la felicidad (o al menos eso creamos), paradójicamente destinamos tiempo y energía a aquello que no nos hace felices, sino más bien todo lo contrario. Priorizar el tiempo para realizar lo que nos llena el alma es clave para empezar a transitar un camino de mayor plenitud.

3. Algún día lo haré

«Algún día conoceré tal país», «algún día me animaré a tal actividad», «algún día le hablaré a esa persona», «algún día…». Pero ese día nunca llega. Tienes que reconocer que las condiciones ideales (o lo que nosotros pensamos como ideal) nunca llegarán. La aventura y la alegría están mucho más cerca de lo que imaginas. Solo tienes que decidirte a experimentarlas en el presente. Nunca se sabe qué ocurrirá mañana.

4. Si tuviera “X”, todo iría mejor

A decir verdad, si no estamos contentos y agradecidos por lo que tenemos hoy, difícilmente lo estaremos cuando consigamos «X». Probablemente obtengamos cierto placer momentáneo al obtenerlo, pero al poco tiempo estaremos ya pensando en «Y», ese nuevo objeto, trabajo o relación que supuestamente nos brindaría felicidad. Pero ni «X», ni «Y» constituye la fuente de la felicidad. Agradece, entonces, por todo lo que tienes hoy y por todo lo que eres en este momento presente. Todo lo que llegue será un regalo extra del universo.

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By Tío Gutenberg

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