El nido vacío y unas alas fuertes para volar

Todos tenemos un nido y cada uno lo llenamos de la forma que creemos la mejor para nosotros. Unos viven solos y rodeados de animales, otros forman una pareja, algunos deciden no tener hijos, otros los tienen y cada vez más hay quien viviendo solo decide también vivir la experiencia de la paternidad-maternidad.

Mi nido lo iniciamos mi marido y yo hace ya más de 20 años. Primero llegó mi hija mayor y más tarde mis mellizos.

Os habréis fijado en cómo empleo el posesivo al hablar de ellos. Probablemente es una incorrección lingüística porque mis hijos no me pertenecen, no son de mi propiedad. De eso me he ido dado cuenta a lo largo de los años.

Leí hace tiempo una frase que me impactó. Sobre todo porque en ese momento mi hija se preparaba para marcharse a estudiar fuera e iba a “dejarnos”. El poeta, dramaturgo y docente mexicano Andrés Castuera-Micher decía así en su Partitura de las Despedidas:Te estoy tejiendo un par de alas, sé que te iras cuando las termine, pero no soporto verte sin volar….”

De manera errónea, es precisamente la sensación que nos aborda, la de que nuestros hijos nos abandonan, nos dejan, ya no son nuestros pequeños y ya no dependen de nosotros.

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Es un sentimiento de desasosiego cuando en realidad debería ser de felicidad y esperanza. No criamos a los hijos para que vivan anclados bajo nuestra protección y en nuestro regazo. Debemos educarles para que vuelen y lo hagan muy alto. Cuanto más lejos se vayan, cuánto más alarguemos el hilo invisible de la distancia, más cerca los tendremos porque les habremos enseñado a querernos y quererse de verdad, a respetarnos y respetarse, que confiamos en ellos y que deben saber que, pase lo que pase, siempre estaremos ahí. Debemos mostrarles que ahora les ha llegado el momento de marchar y poner en práctica todo lo aprendido. Que sepan que están preparados y que un nuevo mundo se abre ante ellos, lleno de experiencias y de más aprendizajes. Porque al fin y al cabo ésa es la esencia: nosotros no seremos físicamente eternos y ellos tendrán que saber seguir adelante.

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No puedo olvidar, sin embargo, cuando mi pequeña me miraba como si fuera su mayor heroína y su mayor motivo de felicidad. Cómo brillaban sus ojos al despertar siendo un bebé y viéndome allí ante ella. No dejaré de ser todo eso para ella, sólo que ahora es su momento y debe aprovecharlo. Debe llenar su vida de otras personas que la ayuden a volar aún más alto, que le muestren nuevas perspectivas, que la enriquezcan, sin olvidarse nunca de su familia. Por otro lado, dentro del egoísmo que todo padre o madre tenemos, la nostalgia me invade y sé que su habitación vacía me va a producir un golpe seco en el corazón que va a llenar de lágrimas mis ojos. Sé que la tristeza debe ser momentánea porque en realidad ella se marcha para ser feliz, para llevar a cabo una experiencia que va a ser inolvidable y que le va a ayudar a ser cada día ella misma.

En unos años volveré a revivir ese momento y por partida doble. Será igual de duro pero estaré preparada para ello.

A mi pequeña tortuga marina: Te hemos enseñado a ser una mujer independiente, fuerte y decidida. Mientras la vida me lo permita, por muy lejos que tus alas te lleven, siempre voy a estar aquí esperándote. Ahora me toca a mí aprender a vivir sin verte todos los días y conformarme con poder hablar contigo a través del teléfono o del whatsapp. Estamos tranquilos, tus alas son fuertes y resistentes, tu espíritu decidido y sabemos que estás preparada. Sin embargo, no olvides lo más importante: sé feliz y transmite esa felicidad y tu bondad allá donde vayas. Te queremos tanto que por eso sabemos que ha llegado el momento de dejarte volar…

 

No mires atrás y cómete el mundo!!!!

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By Ana Mera

Nací en Barcelona, más concretamente en el barrio de la Barceloneta, pero por trabajo me he convertido en nómada. Estudié publicidad. Soy madre de 3 hijos, mi mejor experiencia vital. Me encanta escribir sobre lo que ocurre a mi alrededor. A mis cuarenta y muchos me considero una persona vital y sociable, con muchas ganas de que la vida me permita envejecer junto a los que quiero!!