El arte de dejar ir lo que no es para ti

En ocasiones la intensidad de nuestros deseos le gana a nuestra objetividad, anclamos nuestras esperanzas y esfuerzos en una relación, amistad o tal vez en personas que ya no están.

La realidad es que no siempre podemos hacer las cosas a nuestro modo, seguramente ya lo sabes, ya te lo enseñó la vida, algo se aprende cuando se tiene más de 40, lo difícil es afrontarlo y resignarte, seguir adelante.

Entonces se convierte en un arte, dejar ir, en el que pasamos por diferentes etapas.

EL ARTE DE DEJAR IR

Empezamos con la negación, pensamos que es algo temporal, que todo mejorará porque merecemos algo distinto.

Después, el tiempo y la madurez hacen lo suyo, nos aterrizan los pies en la tierra del dolor y, si se presenta el sufrimiento, aceptamos que llegó lo que no queríamos que pasara.

Luego de la aceptación, hay una etapa de reacomodo y recuerdo, es decir, intentas hacer todo como si fuera nuevo y, en ese trecho, los recuerdos no paran, mientras más tratas de olvidar, más recuerdas.

Esta etapa puede durar una semana, un mes, diez años, todo dependerá de las personas, su fortaleza y la calidad de sus pensamientos.

A continuación sigue la recuperación, esos instantes en los que nos sentimos del otro lado, donde comenzamos a reír y a abrir los ojos a nuevas emociones.

Claro, en momentos llega la soledad o recuerdos muy específicos, lo que nos pone a prueba una vez más.

Después de la recuperación está la tan esperada superación, el estado en el que ya somos nosotros nuevamente, nuestras energías y tiempo están enfocados en nuestra paz.

Y, aunque lo importante, aquello que nos marcó nunca se va, jamás se olvida, sí se deja atrás, el proceso se vive complejo, difícil, retador.

Pero por supuesto que no todas son malas noticias.

Todo se puede superar con ¡amor propio! Con mucha paciencia, con voluntad y si quieres, súmale comida, películas, amigos y ejercicio.

Súmale lo que quieras pero hazte una obra de arte, reinvéntate, vuelve a ser tú, imperfecta pero con armonía en tu ser y eso incluye tu pasado.

Ámate tanto que cuando decidas amar a alguien más otra vez, no aceptes menos de lo que te mereces.

Sonríele a la vida y a la adversidad, pues aunque te pudieras sentir perdida, estás por reencontrarte y eso es ya una bendición.

Cierra unas puertas y abre otras, compra flores o inciensos, pero llena tu ambiente de tus gustos, esos que hiciste a un lado irónicamente al compartir tu mundo con alguien más.

Recuerda tus errores para aprender de ellos, no para reprochártelos y suelta, suelta aquello que no te va bien, eso que no quiere estar a tu lado.

fuente: Auge de Vida