5 Consejos para mantener el control cuando todo va mal

Consejos para mantener el control cuando todo va mal

A muchos nos gustaría tener el control de todo lo que sucede a nuestro alrededor, pero lo cierto es que esto no es posible.

Existen personas que saben tener un excelente control cuando todo va mal, pero no todas lo consiguen. Si actualmente estás pasando por este tipo de situación, no te preocupes, aquí te compartimos una serie de consejos para poder mantener el control cuando todo va mal.

Consejos para mantener el control cuando todo va mal

Consejos para mantener el control cuando todo va mal

1 – Identifica cuáles son las señales que da tu cuerpo: Cuando hay tensión es porque el organismo está ofreciendo signos de alerta. Es importante que te fijes bien cuando estás con los músculos contraídos, por ejemplo, o bien cuando tu corazón late más a prisa, tu respiración está agitada o tu temperatura corporal sube y transpiras en demasía.

2 – Respira profundamente: Saber controlar la respiración es vital para mantener la calma en cualquier situación, sobre todo cuando te sientes que el mundo ha caído a tus pies. Al estar bajo presión, los niveles de estrés aumentan y es por ello que la respiración es más superficial.

Esto se debe a que el cuerpo se está preparando para huir o ser atacado. Cierra los ojos y respira bien lento. Aguanta el aire en tus pulmones durante cinco segundos y luego expúlsalo, muy despacio. Repite este simple ejercicio las veces que sean necesarias y de a poco empezarás a notar cambios en tu cuerpo, te sentirás más aliviado.

3 – Busca cosas para hacer: Cuando tienes un problema, todo gira en torno a él y ese es un error muy frecuente. Ante situaciones difíciles, siempre es mejor que la mente esté ocupada en otras cosas, porque por más que le des vueltas al asunto una y otra vez, lo único que lograrás es mayor desesperación, preocupación y depresión.

Haz cualquier otra cosa que te guste, como escuchar música, leer un libro, mirar una película, ir a tomar un helado o regar las plantas.

4 – Mastica un chicle: Puede parecerte extraño, pero es una técnica muy interesante para relajarse. ¿Qué suele hacer la gente cuando está aburrida, deprimida o preocupada? Come mucho. Entonces, si no quieres atiborrarte con todo lo que hay en la nevera, masca un chicle de menta sin azúcar. Esto te aportará saciedad y te servirá para reducir los niveles de ansiedad.

5 – Juega: Podríamos incluir esta actividad en el punto cuatro, sin embargo, hay una salvedad en este caso. La idea es que te diviertas como cuando eras niño, con alguien que no sobrepase los cinco o siete años. ¿quién? Puede ser un hijo, un sobrino, un ahijado, un hermano, el hijo de un amigo o un vecino.

Tienes que prestar atención a la manera en que se desenvuelve en un parque, cómo todo llama su atención, de qué cosas se ríe… e imitarlo lo más posible. Después de esta actividad, te sentirás cansado, es verdad, pero también pleno, de buen humor y feliz. Sobre todo, jugando te olvidarás de tus problemas.

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Mauro

Soy analógico, digital e inalámbrico.