Claves para soltar el sufrimiento, de acuerdo a una psicóloga

Vivir siendo seres humanos lleva implícito, como parte del juego, sentir dolor. Esto es inevitable, porque es parte de la vida. Sin embargo, el sufrimiento es opcional, ya que a veces se agranda y prolonga el dolor innecesariamente.

El dolor emocional es difícil ubicarlo en un lugar específico del cuerpo, aunque sí es perceptible, sea como angustia, miedo, ansiedad o pena. Es adaptativo y funcional, en alguna medida, lo que quiere decir que nos llevará al crecimiento personal y espiritual, pudiendo evitar en el futuro situaciones dolorosas o protegiéndonos frente a aquellas que nos pueden hacer daño.

Éste deja de ser adaptativo cuando se convierte en un sufrimiento que se prolonga a través del tiempo o cuando pasa a ser crónico, superando de esta forma los recursos personales.

¿Cómo darnos cuenta que estamos sufriendo y cómo podemos cambiarlo?

Byron Katie en su libro “Amar lo que es”, nos enseña lo que denomina “El método”, que consiste en plantearse cuatro preguntas cuando estamos atravesando una situación dolorosa:

  1. ¿Eso es verdad? Luego, escucha tu cuerpo.
  2. ¿Tienes la absoluta certeza de que eso es verdad?
  3. ¿Cómo reaccionas cuando tienes ese pensamiento? ¿Puedes encontrar una razón para renunciar a ese pensamiento?
  4. ¿Quién serías sin ese pensamiento?

Un ejemplo para que lo puedas llevar a la práctica. Estás sintiendo que este 2020, ha sido el peor año de tu vida en alguna área (o todas), como el trabajo, amor, dinero, salud, etc. Si te preguntas: ¿esto es verdad?, podrías afirmar: “sí, lo es, porque me separé de mi pareja; nada ha funcionado, tuve que volver a vivir con mis padres; no tengo dinero suficiente para pagar las deudas de lo que compré estando con esa persona, etc.” Escucha tu cuerpo cómo reacciona cuando dices eso.

Luego viene la pregunta: ¿tienes la absoluta certeza de que eso es verdad?, a lo cual podrías decir: “claro que sí, me siento sola, tengo miedo a no encontrar alguien que me quiera, a no poder tener un hijo, porque ya tengo 35 años, etc.”

Bien, continúa con la siguiente pregunta: ¿cómo reaccionas cuando tienes ese pensamiento? Tu respuesta podría ser: “como más porque siento ansiedad, le contesto mal a mi familia cuando me pregunta por qué terminamos, me aislo y no quiero hablar con nadie”.

Aquí ella te preguntaría lo siguiente: ¿puedes encontrar una razón para renunciar a ese pensamiento? Podrías argumentar: “bueno sí, porque no me hace bien, me hago más daño pensando estas creencias que me limitan, sintiendo estas emociones que me hacen tener una mala relación conmigo mismo y los demás”.

A lo que vendría la última pregunta: ¿quién serías sin ese pensamiento? Una respuesta que podría cambiar la perspectiva y mejorar las cosas es: “sería una persona más segura, con menos miedo, tendría pensamientos que me empoderen a quererme y lograr crear la vida que yo quiero, con una pareja que me ame y me respete y comparta los mismos valores conmigo”.

¿Te das cuenta que tienes un superpoder? Que es tu capacidad de elegir. Volviendo al principio: ¿podrías elegir que este 2020, sea tu mayor oportunidad?

No podemos cambiar lo que ya pasó, pero sí podemos elegir cómo lo interpretamos. Ese es el gran poder que tenemos, y no lo sabemos. Podemos elegir vivir de una manera u otra, según lo que interpretamos de la realidad.

Esto se logra teniendo consciencia de lo que te lleva a estar en el estado de sufrimiento, es decir, tus creencias limitantes, tus pensamientos autodestructivos y tus emociones memorizadas que no te permiten avanzar y salir de él. Cuando logres cambiarlos y reprogramarlos por unas creencias y emociones que te hagan sentir feliz y empoderada, serás protagonista de tu vida.

fuente: Nueva Mujer