Claves de la Neurociencia que funcionan en tu vida cotidiana

Claves de la Neurociencia que funcionan en tu vida cotidiana

Algo que no saben es que durante muchos años la Neurociencia se ha ido utilizando para mejorar la memoria y las habilidades cognitivas, por ejemplo para aprender nuevos códigos y lenguas, y también para “programar” el cerebro ante ciertos estímulos, por mencionar algunos casos.

¿Sabías que la Neurociencia se aplica en tu vida cotidiana? Descubre de que manera lo hace.

Claves de la Neurociencia que funcionan en tu vida cotidiana

Claves de la Neurociencia que funcionan en tu vida cotidiana

1. Recupera la concentración

Una de las peores costumbres que tenemos en la actualidad es la de las interrupciones constantes. Siempre hay un mensaje, un comentario, una notificación que atender en el momento que nos distrae del trabajo, la lectura o la creatividad. Intentar que nuestro cerebro alcance su máximo potencial así es como querer correr un automóvil a su máxima velocidad pero frenarlo de improviso cada que comienza a acelerar.

2. Acude a la escritura manual

Cuando escribimos en papel ocurre un proceso cerebral muy distinto que al utilizar la computadora o el celular, lo que permite que aquello que escribimos se guarde en nuestra memoria de forma diferente. Escribir todo aquello que quieras aprender o que quieras lograr, es una forma de programar a tu cerebro para que así sea.

3. Obsérvate y comprende tus reacciones

¿Podrías decir sin chistar qué cosas te hacen enojar y por qué? ¿Qué cosas te entristecen? ¿Cómo reaccionas cuándo algo te da miedo? Presta atención a todas tus emociones, identifica de qué manera las expresas y qué las ocasiona. El autoconocimiento es fundamental para aprender a controlar nuestro cerebro. Una sugerencia: cada vez que te sientas triste o enojado anota qué fue lo que lo detonó y, sobre todo, qué fue lo que te hizo sentir mejor.

4. Ponte metas realistas

Si te propones metas abstractas será muy difícil que las concretes y eso sólo te traerá frustración. No obstante, si te pones metas alcanzables a corto plazo, el sistema de recompensa de tu cerebro se activará con mayor frecuencia haciéndote sentir más seguro y motivado. Por ejemplo, no te propongas “ser feliz” sino una serie de pequeñas acciones que te hagan sentirte feliz: pasar más tiempo con tus amigos, etcétera.

5. Presta atención a cómo te hablas

Cuando hablas contigo mismo, ¿cuál es el tono que utilizas? ¿Te insultas o te recriminas? ¿Eres amable contigo mismo? Las personas que son más amables en la forma en la que se hablan a sí mismas suelen ser más felices y alcanzar más fácilmente sus propósitos, al contrario de las personas que utilizan un tono severo o regañón o para hablar consigo mismas. ¡No te maltrates!

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Tío Gutenberg

Desde que inventé la imprenta no he parado de publicar mis pensamientos y la de mis amigos escritores en http://facebook.com/LibreroGutenberg