6 Señales de que debes cambiar tu alimentación

Si tienes estos síntomas revisa lo que comes para mejorar tu estado de salud

A veces nos sentimos mal sin tener una razón aparente para ello, pero siempre la hay. Normalmente son pequeñas molestias a las que no damos importancia. Deberíamos, porque con el tiempo pueden derivar en enfermedades crónicas incluso de gravedad. La solución es bastante fácil en la mayoría de los casos, porque nuestro estado físico, e incluso mental, se deriva en buena medida de lo que comemos, o lo que dejamos de comer.

Lo correcto si no estamos bien es ir al médico, ya sea porque nos sentimos deprimidos o faltos de energía, hinchados o continuamente hambrientos. Los alimentos proporcionan al organismo herramientas para funcionar bien. Si éstas no son las adecuadas ocasionan problemas en determinados órganos, que pueden acabar afectando a los demás.

Cuando comemos, la sangre va al estómago para ayudar a la digestión. Si lo que hemos ingerido es demasiado, o grasiento o nos cuesta especialmente de digerir, el riego sanguíneo tiene más trabajo y abandona otras funciones, como la de irrigar el cerebro u otros órganos. Eso es lo que provoca la sensación de malestar. Otros alimentos, como los que contienen demasiado azúcar, pueden causar desequilibrios y provocar picos glucémicos, que también afectan al trabajo del organismo. Por eso condicionan nuestro humor, la energía o los resfriados.

Basta un cambio de dieta para mejorar. Hay que ir probando y constatar si te faltan determinados nutrientes o te sobran alimentos que no te sientan bien o a los que eres intolerante. Pero no hay que pensar que sustituir un grasiento menú de comida procesada por una ensalada es tan eficaz como un medicamento y actúa de un día para otro con idéntica rapidez. Los efectos se notan, pero a largo plazo. Así que más que un cambio de dieta lo que hay que modificar es la forma de comer y planteárselo como un nuevo estilo de vida. El sentido común, y la experiencia, nos dicen que hay que apostar por dietas saludables en las que el verde predomine sobre la carne, las grasas saturadas, las comidas procesadas y los excesos de dulces.

El cuerpo es sabio y te hará saber cuándo y por qué cambiar de dieta. Estos son algunos signos que puedes identificar como señales de que debes cambiar de dieta.

1.-Acné:

La aparición de más granos de lo habitual tiene que ver con el estrés, las hormonas y la dieta. Puede indicar una deficiencia de vitamina A, que juega un papel esencial en la producción de retinoide. Una falta de este nutriente crucial puede derivar también en sequedad del cabello y uñas quebradizas. Se encuentra en los boniatos, zanahorias y zumos de frutas de invierno.

2.-Cansancio

Si la fatiga es un estado constante, apuesta a que te falta de nutrientes vitales que debes ir tomando a lo largo del día. Otra posible causa es una hidratación insuficiente.

Para dejar de arrastrarte bebe mucha agua e incluye en tu menú cotidiano una cantidad razonable de calorías (entre 1.500 y 1.800, según el peso y algo menos si se pretende perder), grasas insaturadas, alimentos muy proteicos (el tofu es un buen sustituto de la carne), pescado, hidratos complejos, cereales integrales y verduras en cada comida.

3.-Depresión:

Si te sientes decaído, la razón puede ser que no ingieres suficientes vitaminas, minerales y/o ácidos grasos Omega-3, según estudios realizados, susceptibles de provocar depresión y otras enfermedades mentales.

4.-Enfermo un día sí y otro también

La comida tiene enorme influencia sobre el sistema inmunológico. Si sigues una dieta baja en proteínas puedes estar comprometiendo tu salud. Según investigaciones del Departamento de Cirugía de la Escuela de Medicina de Pennsylvania, las proteínas contribuyen a reforzar el sistema inmunológico.

5.-Falta de energía:

Si la mínima actividad te agota, casi seguro que te falta hierro. Una de sus funciones es aumentar los niveles de energía transportando oxígeno a través del cuerpo. Cuando no tienes el suficiente, el organismo no produce bastantes glóbulos rojos, que son los que llevan el oxígeno tan necesario para mantenerse enérgico todo el día.

6.-Estreñimiento

Tener dificultades para evacuar o irregularidades en el funcionamiento del intestino es un indicador de falta de fibra y de poca hidratación. La fibra regula el sistema digestivo porque al añadir volumen al bolo facilita el tránsito de los alimentos.

El agua también es fundamental porque si no se bebe suficiente, el organismo la busca en los propios intestinos y dificulta su buen funcionamiento. El resultado son defecaciones dolorosas e insuficientes, que a la larga pueden traer problemas más serios.

fuente: Quora