No es peligroso, no duele y da vida

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Hace dos años me hice donante de médula. Tomé una decisión que por desconocimiento, e incluso miedo, había ido posponiendo.

Siempre les he dicho a mis familiares que cuando muera no quiero llevarme nada al otro lado. Sobretodo si puede ser útil a alguien que lo va a necesitar más que yo. Un corazón, unos ojos, un hígado, cualquiera de nuestros órganos muere con nosotros y se pudre con nosotros. ¿Por qué no darle una segunda oportunidad a otra persona? ¿Qué mejor destino podemos tener ante lo incierto de la muerte que saber que habremos dado vida?

En cuanto a la médula o donar en vida, ahí sí tenía mis dudas. Más bien diría que tenía falsas impresiones de lo que es en realidad. No dejaba de ver solicitudes de familias desesperadas que clamaban por esa infinetésima oportunidad. Es muy complicado poder encontrar un donante compatible y de ahí la importancia de que seamos muchos los inscritos.

Me informé, busqué videos sobre la donación de médula y lloré, muchísimo, leyendo y viendo cada caso. Donar médula no duele, la médula que vas a donar no es tu médula espinal, sino tu médula ósea. En la mayoría de casos basta con un análisis y sólo en un 20% de casos sería necesaria una punción.

De todas formas, ¿qué es una pequeña intervención de 24 horas en comparación a dar esperanza a alguien enfermo? El riesgo es mínimo y se hacen diariamente millones de punciones de este tipo sin que tengan ningún efecto adverso.

El joven malagueño Pablo Ráez nos hizo partícipes de su lucha contra la leucemia. Puso en marcha el reto “1 millón” y consiguió que el número de donantes de médula se multiplicara. Nos contagió desde las redes sociales sus ganas de vivir y nos dio enormes lecciones de positividad. Sin embargo, su lucha acabó. Toda su fuerza, toda su valentía, no fueron suficientes para superar la enfermedad que le acuciaba. Tanta ha sido su influencia que personas de todos los ámbitos de la sociedad española se han unido a las infinitas muestras de cariño y fuerza que en estos días ha recibido su familia. Desde aquí, un pequeño homenaje a Pablo, a todos los Pablos que se fueron y a los que siguen luchando. Por él, por ellos, donemos médula y demos vida.

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Son muchas las campañas y entre ellas recuerdo una en concreto que me impactó. En ella, un niño muy pequeño, enfermo, nos decía que donáramos médula: “Hay que soplar muy fuerte, me ponen la tirita y…tarapún”. Cuatro añitos y ya ha tenido que aprender cómo hacer para que los pinchazos no duelan…

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Donar médula no es peligroso

Daniel, con sus grandes ojos, nos transmitía una valentía increíble, la de aquel que lucha por lo más importante que tenemos, la vida. Así que, donemos porque no duele y si lo hace un poquito, soplemos fuerte y tarapún…

¿Quién escribió este libro?




About the author

Ana Mera

Nací en Barcelona, más concretamente en el barrio de la Barceloneta, pero por trabajo me he convertido en nómada. Estudié publicidad. Soy madre de 3 hijos, mi mejor experiencia vital. Me encanta escribir sobre lo que ocurre a mi alrededor. A mis cuarenta y muchos me considero una persona vital y sociable, con muchas ganas de que la vida me permita envejecer junto a los que quiero!!